¡Tucson, tenemos un problema!
¡Urgente! Necesitamos Taladros.
No importa si son eléctricos, a batería o manual, lo que
importa es que perforen los cerebros, que hagan agujeros, que permitan salir lo
viejo que está descompuesto y entrar lo nuevo que acerque alivio.
Tal vez se podría usar un método menos invasivo: escuchar
unas cuantas veces, muchas, a la tucumana Mercedes Sosa cantando aquello de que
“cambia, todo cambia”.
El rayo de la mala suerte, cuando sorprende, también suele
corregir y acomodar las ideas.
Si todo cambia, si cambia la ciencia, la música, la
medicina, la astronomía, etc. Si cambia el ambiente, el contexto y el modo de
producir… ¿Por qué no cambia, para mejor, obvio, la ciencia de gobernar, o lo
que llamamos la política? ¿Por qué seguimos aferrados a ideas y propuestas del
siglo pasado que ya no sirven para mejorar la vida de las mayorías? ¿Por qué no
registramos tanto desencanto, desencuentros y la falta de un horizonte de
futuro mejor? ¿Por qué hay cada vez más perdedores sin que nadie los escuche?
¿Por qué se han alejado tanto los conductores de los conducidos? ¿Por qué los
gobernantes no se animan a ponerles límites a los pocos que lo quieren todo a
cómo sea? ¿Qué virus anida en los cerebros y está obturando el cambio?
PRIMER VIRUS: “Yo lo sé todo”
La sociedad moderna ha puesto al individuo en el centro de
todas las cosas. Ha logrado convencernos que cada uno de nosotros está por
encima de Dios, de la Comunidad y de la Naturaleza. Que el individuo está por
encima de todo.
Con ese convencimiento cada uno se cree dueño de la verdad
y por lo tanto su mente queda cerrada impidiendo que entren dudas, reflexiones
o nuevas ideas. Sin mucho indagar naturalizamos que esto funciona así, por lo
que se hace difícil realizar una revisión de las practicas, una autocrítica,
pensar otras ideas, hacer realidad aquello de Actualización Doctrinaria o
elaborar nuevas propuestas ante nuevos problemas. Por más que le pongamos
voluntad y onda, si decimos que todo ya lo sabemos, ¿para qué actualizarnos,
para que preguntar, para qué estudiar?: “que se actualicen los otros”.
Esto es válido para cualquier rubro del conocimiento, mucho
más cuando hay involucradas vidas, comunidades y naturaleza, como es el caso de
la política y la gestión de gobierno. La responsabilidad de los gestores,
dirigentes y gobernantes aumenta porque son depositarios de un mandato, y la
irresponsabilidad por el incumplimiento o la falta de actualización produce
muchos daños.
SEGUNDO VIRUS: “Como no lo vivo, no lo siento,
no lo conozco, no me importa”.
Una obviedad que se olvida: El carpintero trabaja con
madera y debe conocer sus características; lo mismo pasa con el artesano
textil, que debe conocer las propiedades de los hilos y las telas. La política
trabaja con los seres humanos y la naturaleza, ¿sabemos realmente cómo funciona
el ser humano, su mente, su cuerpo? ¿Sabemos cómo viven nuestros compatriotas,
sus angustias, sus necesidades? ¿sabemos de la complejidad y diversidad de la
naturaleza y cómo cuidarla?
Ya descubrimos que la práctica es la principal fuente de
conocimiento. Cómo vivo determina cómo pienso y cómo siento. Desde allí surgen
las ideas y propuestas para resolver los problemas del vivir. Muy difícil que
desde el vivir cómodo surjan soluciones para la mayoría incómoda.
*Por Juan Serra

