Llegan las fiestas de fin de año,
uno toma un vino y se anima a pensar…
No hay chance que los humanos, tal
cual somos, vivamos mil años. Nuestra biología de materia orgánica se desgasta,
se descompone y se pudre.
Tal vez cuando seamos de silicio y
metales inoxidables podamos lograrlo. O ser eternos. Mientras tanto nos queda
la única chance de vivir de la mejor forma posible el presente.
Vale recordar, no me pregunten
porqué, que hace 60 millones de años los Dinosaurios eran los Dueños de la Tierra
hasta que cayó un meteorito. Ese mazacote de roca y metales, extraviado en el
espacio, no tuvo mejor idea que aterrizar en el Golfo de México, levantando
tanto polvo después del choque que los rayos solares quedaron taponeados durante
el tiempo suficiente para que se extingan las plantas y todos los que de ellas
vivían. En la oscuridad total y casi sin comida, los que quedaron tuvieron que
adaptarse. Las cucarachas mutaron su caparazón al color negro y así,
mimetizadas con la noche sin fin, evitaron ser presas fáciles.
La sabiduría o astucia de amigarse
con el nicho ecológico, es decir con el medio en que les tocó vivir, permitió
que sobrevivan hasta hoy. No se pusieron a pelear entre ellas ni filosofar
sobre el porqué del meteorito, menos que menos desafiar a otros insectos con
más poder. Cambiaron, se adaptaron, tuvieron una estrategia a largo plazo.
Vuelvo al vino y a nuestros tiempos,
siempre con la idea de inventar una forma de mejor vivir para todos, y pienso,
y lleno la copa. ¿Cómo lograrlo?
No se trataría de ser cucarachas ni
esperar el cometa que termine con los Dinosaurios actuales, pero tampoco está
bueno ser comida fácil de Los Dueños de la Tierra que ya nos picaron el boleto
y saben bien cómo somos y qué deseamos.
¿Habrá alguna forma de engañarlos? ¿Se
podrá pensar en alguna estrategia? Digamos que si…ponele. Porque si no, no hay
chance.
Vamos pensando mientras nos juntamos
con familiares y amigos a brindar, a agradecer por lo que tenemos, a dejar para
el año que se inicia cómo sería ese cambio que podemos hacer cada uno primero,
qué nos haría más autónomos de Los Dueños, cómo ocuparnos más de nosotros que
de ellos, y cuán fuerte puede ser nuestra astucia y voluntad para lograrlo.
Ahora sí: ¡Salud!! Felices Fiestas
y mejor 2026
·Juan Serra
