Tras la fuerte caída de julio, la actividad económica
experimentó un leve incremento de 0,1% en agosto y, según estimaciones
privadas, se necesitaría un aumento superior al 8% en septiembre para evitar un
escenario de recesión técnica.
En el octavo mes del año, el Estimador Mensual de Actividad
Económica (EMAE) que elabora el Instituto Nacional de Estadística y Censos
(Indec) evidenció una caída interanual de 1,7% y acumuló un avance de 1,2% en
lo que va del año.
De acuerdo al reporte oficial, cinco sectores registraron
subas frente al mismo mes de 2025. Los mayores incrementos correspondieron a
Explotación de minas y canteras, con un alza de 11,1% interanual, y
Electricidad, gas y agua, que creció 4,3 por ciento.
Ambas actividades también tuvieron la mayor incidencia
positiva sobre la variación interanual del EMAE, seguidas por Hoteles y
restaurantes, que avanzó 3,1%. En conjunto, los tres sectores aportaron 0,6
puntos porcentuales al resultado general.
En contraste, diez sectores mostraron caídas interanuales.
Pesca fue el rubro con el descenso más pronunciado, con una baja de 15,7 por
ciento.
Industria manufacturera, que retrocedió 3,2%, y Comercio
mayorista, minorista y reparaciones, con una caída de 3,5%, fueron las
actividades con mayor incidencia negativa. Entre ambas restaron 0,9 puntos
porcentuales a la variación interanual del indicador del Indec.
¿Recesión en puerta?
El dato mensual desestacionalizado cristaliza un virtual
estancamiento en agosto y fue menor a lo esperado por los analistas. La
consultora Equilibra había anticipado un aumento de 1,5% y una caída interanual
de 0,5 por ciento. En tanto, el Índice General de Actividad (IGA) de Orlando
Ferreres proyectaba un avance mensual de 1,7% e interanual de 0,6 por ciento.
En paralelo, el consenso entre los expertos apunta a que la
economía podría entrar en “recesión técnica” durante el tercer trimestre tras
la caída desestacionalizada de 2,8% en julio. Según estimaciones privadas, para
que el período no cierre con una nueva contracción, el dato de septiembre
debería exhibir una recuperación superior a 8% para compensar ese retroceso.
“La economía no rebotó en agosto (+0,1%) y está 3,8% por
debajo del cierre de 2025. Además, el arrastre estadístico quedó en -1,5% y
debería haber crecido 8,5% en septiembre para zafar de la recesión técnica”,
destacaron desde Estudios Económicos del Banco Provincia.
“El rebote de agosto fue marginal. Todo encaminado hacia
confirmar recesión técnica. Hay un evidente problema de demanda, como también
mostraron las importaciones esta semana. El desafío es revertir sin generar
otros desequilibrios”, sumó Claudio Caprarulo, director de Analytica.
La definición es conocida, pero sus efectos trascienden lo
estadístico. Una economía cae en recesión técnica si el Producto Bruto Interno
(PBI) desestacionalizado registra descensos durante dos trimestres seguidos.
La inquietud no se limita al cálculo trimestral. Comercio,
industria y construcción, actividades con fuerte peso en la generación de
empleo, acumulan varios meses por debajo del desempeño general. En contraste,
el crecimiento se concentra en el agro, la minería y la producción petrolera.
Esta tendencia de una economía “a dos velocidades” se acentuó a lo largo de
2026.
“Hacia adelante, los indicadores de actividad que
monitoreamos para septiembre continúan mostrando una dinámica mixta, aunque con
un sesgo levemente positivo. En este contexto, estimamos que el EMAE podría
registrar una variación mensual positiva durante septiembre, aunque sin señales
de una aceleración significativa en el ritmo de crecimiento de la actividad”,
indicó Ammiel Pardo, economista senior de Aldazabal y Cía.
La mirada del Gobierno
Frente a la dinámica en “serrucho” que evidenció la
economía en los últimos meses, alternando subas y bajas, el presidente Javier
Milei definió el escenario como una pérdida de ritmo de expansión y afirmó: “Lo
que hay es una desaceleración del ritmo de expansión”.
También cuestionó la utilidad del dato desestacionalizado
ante las transformaciones de la economía: “Cuando usted construye un indicador
desestacionalizado, se arma en función de la historia. Si su economía está
teniendo muchos cambios estructurales, los desestacionalizados miden mal”.
En su lugar, el oficialismo priorizó la serie de
tendencia-ciclo, que busca aislar movimientos excepcionales y observar la
trayectoria general de la actividad. Milei sostuvo: “Por eso nosotros nos
enfocamos en el indicador tendencia a ciclo porque la economía está teniendo
muchos cambios estructurales. Por eso están arrojando cualquier cosa. Nosotros
vamos a lograr cuatro años seguidos de crecimiento. Estamos en niveles máximos
de consumo, exportaciones y PBI”.
El ministro de Economía, Luis Caputo, compartió esa
interpretación y describió al EMAE desestacionalizado como una medición
afectada por una volatilidad que no representa la dinámica subyacente. “Si se
mira el EMAE desestacionalizado, claramente está dando un nivel de volatilidad
que no refleja la realidad. Están habiendo cambios estructurales en la economía
y muestra un mes que sube y otro que baja”, afirmó.
Sin embargo, el informe del Indec correspondiente a agosto
mostró que el índice tendencia-ciclo no registró crecimiento alguno ni en
abril, ni en mayo, ni en junio, ni en julio, ni en el octavo mes. Es decir, en
todos esos meses arrojó un estancamiento.




