El Gobierno de Javier Milei dispuso una drástica reducción
del listado de medicamentos esenciales que el Estado nacional utiliza como
referencia para su compra y distribución gratuita en los centros de atención
primaria de la salud.
A través de una resolución publicada este jueves en el
Boletín Oficial, el Ministerio de Salud, encabezado por Mario Lugones, derogó
el vademécum aprobado en 2021 y lo reemplazó por una nómina de apenas seis
principios activos, destinados a la prevención y el tratamiento de enfermedades
cardiovasculares.
La decisión modifica sustancialmente el esquema de
provisión nacional de medicamentos vinculado al programa Remediar, creado hace
24 años para garantizar el acceso gratuito a tratamientos de uso frecuente.
La medida quedó establecida mediante la Resolución
1447/2026, que derogó la Resolución 3424/2021, por la cual se había aprobado un
listado de medicamentos esenciales para el primer nivel de atención.
Aunque la nueva normativa no dispone expresamente la
eliminación del programa Remediar, reduce considerablemente el alcance del
listado nacional de referencia y deja fuera tratamientos destinados a numerosas
enfermedades habituales.
Entre los principios activos que ya no figuran en la nueva
nómina se encuentran la levotiroxina, utilizada para tratar
trastornos de la tiroides; la metformina, indicada para
pacientes con diabetes; la amoxicilina, uno de los antibióticos
más utilizados; el salbutamol, empleado para afecciones
respiratorias; el fluconazol, utilizado para tratar infecciones
por hongos; la loratadina, indicada para cuadros alérgicos, y
distintos anticonceptivos.
Los seis principios activos incluidos son ácido acetilsalicílico,
atorvastatina, candesartán, hidroclorotiazida, ramipril y rosuvastatina.
Se trata de medicamentos vinculados con la prevención de enfermedades
cardiovasculares, el tratamiento de la hipertensión arterial y el control del
colesterol.
Remediar fue creado en 2002, durante la crisis económica,
con el objetivo de garantizar el acceso a medicamentos esenciales a las
personas que se atienden en el sistema público. Su funcionamiento se basó en la
compra centralizada y la distribución de botiquines a centros de atención
primaria de todo el país. Con el paso de los años, el programa amplió la
cantidad de tratamientos disponibles y llegó a abastecer a unos 8.000
establecimientos sanitarios.
Las provincias deberán afrontar los
medicamentos excluidos.
La resolución establece que el nuevo listado tendrá
carácter orientativo y servirá como referencia para las adquisiciones
centralizadas, la planificación logística y la distribución de medicamentos en
los establecimientos públicos de atención primaria.
El Ministerio de Salud aclaró que la modificación no altera
las responsabilidades de las provincias y de la Ciudad de Buenos Aires en
materia de provisión de medicamentos esenciales para otras enfermedades. En
consecuencia, las jurisdicciones deberán recurrir a sus propios presupuestos y
mecanismos de compra para garantizar los tratamientos que dejaron de formar
parte de la nueva nómina nacional, siempre que no estén contemplados en otros
programas de provisión.
En los fundamentos de la medida, el Gobierno argumentó que
el listado aprobado en 2021 respondía a un contexto sanitario diferente y que
la evolución del perfil epidemiológico del país justifica la adopción de un
instrumento específico para las enfermedades vasculares.
Según los datos incluidos en la resolución, entre el 34% y
el 40% de la población adulta argentina presenta hipertensión arterial,
mientras que las enfermedades cardiovasculares representan entre el 28% y el
32% de las muertes registradas en el país.
La modificación se produce en paralelo con la puesta en
marcha del Plan Nacional de Salud Vascular 2026-2030, que busca fortalecer la
prevención, la detección temprana y el tratamiento de enfermedades como el
infarto agudo de miocardio y el accidente cerebrovascular (ACV).
El nuevo plan contempla protocolos de atención, mejoras en
los sistemas de derivación de pacientes, redes de atención de emergencias y la
creación de un registro nacional de desfibriladores. También incluye acciones
vinculadas con la insuficiencia cardíaca, la fibrilación auricular, las
miocardiopatías y el pie diabético.
Sin embargo, las resoluciones oficiales establecen que
estas iniciativas no implicarán erogaciones presupuestarias adicionales y que
deberán implementarse mediante la reorganización de los recursos existentes.




