Nos cuenta Silvio Rodríguez en su
hermosa canción “Cita con Ángeles” que “desde los tiempos más remotos vuelan
los Ángeles Guardianes contra atropellos y desmanes”. Pero como no siempre las
cosas salen bien, también nos cuenta de aquellos momentos en que los Querubines
llegan tarde.
Imposible no relacionar la poesía
de Silvio con aquel 24 de marzo de 1976. Los Ángeles llegaron muy tarde y no
pudieron evitar tanta muerte, tantos desaparecidos y tanto horror. ¿Qué les
habrá pasado a esos Guardianes que no llegaron a tiempo? ¿Acaso nuestros mismos
compatriotas los retrasaron en su camino, o los desviaron con malas mañas? Debió
haber sido muy poderoso el sortilegio en esos años para alterar hasta los
designios celestiales. O muy mentirosas las lealtades. O muy avanzada la fiebre
de avaricias.
Pucha, que jugarreta fea la del
destino.
Para los que no vivieron esa época
bien valen algunas preguntas. ¿Por qué se los llevaron? ¿Cómo es que se podía
matar así nomás, porque sí? ¿Qué cuestiones pasaron a ser más importantes que
la vida?
Para los que la vivimos muchas
veces imagino a los Ángeles Guardianes llegando a tiempo y al otro día
encontrarme caminando con Daniel, con Olguita, con Jorge, con Arturo. Nos
reímos y hacemos planes. Me critican por ser un “gallego” que no da el brazo a
torcer y al final vamos juntos a los bares de siempre, aquellos de poca música y
bastante humo, donde las necesidades de los otros eran temas obligados.
Sé que este 24 de marzo nos
volveremos a encontrar, cada cual, con su historia a cuesta, pero esta vez con los
Ángeles Guardianes llegando a tiempo, pidiéndonos a cambio que “seamos mejores
y mucho menos egoístas”, y que No Olvidemos, y que el Nunca Más sea como suena.
@Juan Serra



