Siendo presidente
de la República Argentina, el Dr. Hipólito Yrigoyen (primer Presidente elegido
por el Voto Popular Secreto y Primer Presidente Nacional y Popular), fundó
Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) el 3 de junio de 1922 mediante un
decreto presidencial. Esta decisión convirtió a la Argentina en el primer país
del mundo en tener una empresa petrolera estatal integrada verticalmente
(controlando desde la extracción hasta la comercialización) y su decisión fue
recibida con hostilidad por el Complejo Petrolero Internacional, principalmente
por la estadounidense Standard Oil y la anglo-holandesa Royal Dutch Shell, en
complicidad con los sectores Conservadores locales, que no dudaron en utilizar
sus tentáculos en el Congreso y en el Poder Judicial, para frenar Leyes de
Nacionalización. La West India Oil Co. (Filial de la Standard Oil), bloqueó y
boicoteó a la naciente empresa, exigiendo el pago por adelantado del
combustible necesario para los aviones. Muchos historiadores sostienen que esta
decisión del Radicalismo Popular, fue uno de los principales motivos para dar
el Golpe del Estado de 1930.
Juan Domingo
Perón, entre 1946/1955, consolidó a YPF como un pilar estratégico de la
Justicia Social y la Industrialización, dándole rango constitucional al monopolio
estatal del Recurso en 1949, estableciendo que los yacimientos de hidrocarburos
eran propiedad inalienable e imprescriptible del Estado. YPF impulsó la
creación de pueblos y ciudades en zonas aisladas, construyendo viviendas,
escuelas, hospitales e infraestructura básica, convirtiéndose en un "padre
protector" para los trabajadores del sector.
En 1958, el presidente
Arturo Frondizzi firmó convenios de locación con Empresas Extranjeras, que
fueron anulados en 1963 por el presidente Arturo Illia, al considerarlos
ilegales. Esto generó conflictos diplomáticos y juicios millonarios, pero
reafirmó el rol central de YPF como única operadora nacional hasta mediados de
los 60. Al igual que Yrigoyen, un Golpe de Estado en 1966 castigó a un presidente
que elegía la Soberanía Nacional.
El resto de
la historia más reciente, es conocida: la Derecha Conservadora, ya sea con
Militares o con Gobiernos Democráticos como los de Menem; Macri y Milei,
primero se encargaba de mostrar que el manejo estatal era ineficiente y que
generaba Deudas y pérdidas, para luego desmembrar las Empresas Estatales y
regalarlas a precio vil a Corporaciones Multinacionales. Dos casos emblemáticos
de hace poco tiempo, muestran el modus operandi de esta Casta: el Crédito de
González Fraga a Vicentín y los Créditos Millonarios que Milei otorgó a funcionarios
y Diputados desde Banco Nación.
Cristina
Fernández de Kirchner y Axel Kicillof, ante la evidencia del vaciamiento que la
española Repsol había hecho en YPF (utilizando sus utilidades para expandirse
en el mundo, pero abandonando la exploración en Argentina entre 1999/2011), que
concluyó con una Argentina importadora neta de energía, tomaron la decisión
Política y Soberana de recuperar YPF para el Estado Argentino en el año 2012,
iniciándose batallas legales en EEUU, que fueron apoyadas y justificadas por
los Presidentes Macri y Milei, quienes declaraban sus intenciones de aceptar
sumisamente los reclamos de Fondos Buitres y Corporaciones Judiciales
extranjeras. El triunfo de hace unos días, es el triunfo de Cristina y de Axel,
que soportaron persecuciones mediáticas; judiciales y sociales.
El Campo
Nacional y Popular, en general y el Peronismo, en particular, deben desistir en
su empecinamiento por seducir a la burguesía nacional y retornar a las fuentes
del pensamiento Nacional e Industrialista que tan bien interpretaron Hipólito
Yrigoyen; Evita y Perón y, más recientemente, Cristina con Amado y Axel, es
decir, a un Capitalismo Estatal en el que las actividades estratégicas estén en
manos de Empresas Estatales.
Cada etapa
neoliberal que soportó el País – de la mano de Dictaduras o de Gobiernos
Democráticos – la “Ciencia y la Tecnología” fue desmantelada, enviada a lavar
los platos o mal privatizadas. La infraestructura desarrollada por el Estado
(como Gas del Estado o Agua y Energía y que hoy las grandes empresas exigen
antes de poner un mango en Vaca Muerta), fue regalada a capitales caníbales y
autodestructivos como los Españoles, mientras que la apertura descontrolada de
las Importaciones en desmedro de la Industria Nacional, contó siempre con el
apoyo de la cipaya burguesía nacional, sustentada en su Antiperonismo
recalcitrante que los llevó a inmolarse con tal de no ver de nuevo las patas
sucias en las fuentes europeas de la Ciudad Puerto.
YPF es Argentina. YPF, es un triunfo de un Gobierno Nacional y Popular, no
de este anarco capitalista, empleado ejemplar de Trump y con el presidente más
sionista en el mundo.
Javier
Ernesto Guardia Bosñak
Javierucr1970@gmail.com


