A días de
cumplir 99 años, Mirtha Legrand continúa siendo sinónimo de elegancia y
sofisticación. Esa impronta, construida a lo largo de casi un siglo de
trayectoria artística y televisiva, también se refleja en el lugar que eligió
para vivir. Desde hace más de tres décadas, la diva de los almuerzos reside en
un departamento ubicado en una de las zonas más distinguidas de la Ciudad de
Buenos Aires, un espacio donde cada rincón habla de su historia personal y de
su estilo inconfundible.
Un hogar
clásico y luminoso
La vivienda
cuenta con ambientes amplios y ventanales que permiten la entrada de luz
natural, potenciando la calidez de cada espacio. La decoración afrancesada, con
muebles de época y detalles de distinción, reafirma el sello clásico que
caracteriza a la conductora.
El living
principal es uno de los espacios más emblemáticos. Allí conviven sillones de
tres cuerpos en tonos neutros, alfombras clásicas y delicados almohadones.
Fotografías familiares enmarcadas, esculturas y veladores antiguos completan la
atmósfera, mientras las paredes exhiben obras de artistas como Alejandro
Debonis, Basaldúa, Lescano y Soldi.
Un comedor
pensado…
Otro de los
ambientes destacados es el comedor, presidido por una mesa de madera para ocho
personas y una araña de caireles que aporta brillo. Vajilla de plata y una
cuidada disposición de los objetos convierten al lugar en el escenario ideal
para reuniones familiares y encuentros íntimos.
Espacios
privados y confort
La propiedad
dispone de cuatro dormitorios —uno en suite con vestidor—, además de un
playroom, cocina con despensa, lavadero y habitación de servicio. El balcón
cerrado, convertido en patio de invierno, suma plantas, mesas y sillas para
disfrutar del aire libre con privacidad.
Cada
ambiente de la residencia transmite la esencia de Mirtha Legrand: un estilo
clásico, refinado y atemporal. Rodeada de arte, recuerdos familiares y objetos
de valor sentimental, la conductora sigue habitando un espacio que, más que una
casa, es el retrato tangible de su legado.




