Los primeros sondeos a pie de urna de las
elecciones en Israel, al cierre de la votación, mostraron al bloque opositor
con una ligera ventaja sobre el bando del primer ministro Benjamin Netanyahu;
no obstante, el bloque opositor no alcanzó la mayoría absoluta en la Knéset,
que cuenta con 120 escaños.
Las principales encuestadoras del país los
canales 11, 12 y 13 proyectaron que el bloque opositor obtendría entre 52 y 53
escaños, frente a los 50 del bloque de Netanyahu. Aun así, su partido, el
Likud, se perfila como la formación individual más grande en el Parlamento, con
24 o 25 escaños.
Los partidos árabes israelíes también lograron
avances, impulsados por una alta participación de su base electoral. Según
los sondeos, las dos agrupaciones de mayoría árabe Raam y la Lista Conjunta
sumarían entre 17 y 18 escaños.
En los comicios anteriores, el Likud obtuvo 32
escaños, lo que le permitió articular una coalición con partidos menores de
extrema derecha, después de que los aliados tradicionales de Netanyahu se
distanciaran debido a los casos de corrupción que enfrentaba el primer
ministro.
En esta ocasión, dichos partidos de derecha que
forman parte del espectro político convencional se comprometieron, en su
mayoría, a colaborar con el partido Yashar, liderado por el principal rival,
Gadi Eisenkot, con el fin de conformar una coalición opositora capaz de
desplazar a Netanyahu del poder.
Si nadie logra una mayoría, Israel volvería a
las urnas con Netanyahu como primer ministro en funciones. Entre abril de 2019
y noviembre de 2022 el país celebró cinco elecciones.




