La Dra. Silvina Coto, jueza
de garantías
del Joven Nº 1, de San Isidro durante una entrevista en el programa radial “El
Colador” por FMetropolitana analizo la nueva ley penal juvenil en Argentina,
Desafíos y viabilidad de la nueva ley penal
juvenil
La nueva normativa reduce la edad de
imputabilidad a los 14 años para cualquier delito. Esto podría multiplicar por
siete la cantidad de jóvenes captados por el sistema penal juvenil. Sin
embargo, los operadores del sistema advierten que la ley viene a "detonar"
un sistema que ya está en crisis.
La principal debilidad no radica en la justicia
penal, la cual está relativamente preparada para el cambio en el flujo de
casos, sino en el territorio. Actualmente, no existen las herramientas ni la
infraestructura necesarias para el seguimiento y tratamiento de los menores.
En la provincia de Buenos Aires, por ejemplo,
las escuelas no tienen vacantes, los tratamientos gratuitos para adicciones son
de difícil acceso y escasean los talleres o actividades recreativas.
Enfoque de la delincuencia juvenil y
reinserción
La experta señala que la problemática de los
menores infractores es mayormente social, caracterizada por la deserción
escolar y el consumo de drogas. Tratar a un joven de 14 años con los mismos
parámetros que a un adulto de 40 o 50 años es considerado un error, ya que se
trata de personas en formación.
“El encierro en institutos sin actividades
genera resentimiento y no soluciona el problema de fondo” destaco. Para lograr
una verdadera recuperación -agrego- se requiere trabajar sobre las causas que
llevaron al menor a delinquir, como la vulneración de derechos y la falta de
contención.
Infraestructura de detención y presupuesto
La ley exige que los menores sean alojados en
pabellones exclusivos para su edad y no convivan con adultos. En Buenos Aires
existen institutos de detención especializados bajo la Subsecretaría Penal
Juvenil (regulados por la ley provincial 13634 desde 2008).
No obstante, para aplicar la nueva ley a nivel
nacional de manera efectiva, se requiere una fuerte inversión presupuestaria
destinada a crear organismos, mejorar los lugares de detención y financiar
programas educativos y terapéuticos.




