Javier Milei disertó en el Foro Madrid que se llevó a cabo en Chile, del que también participó su par chileno José Antonio Kast, donde reivindicó el derrocamiento del "comunista Allende" y la política económica de Augusto Pinochet. Sus palabras generaron fuerte rechazo de la oposición chilena, pero también de la Argentina.
"El mejor antídoto contra estos zurdos mugrosos negadores de la realidad son los datos", lanzó el presidente argentino. Y agregó luego: "Chile es un lugar emblemático porque con su historia reciente nos recuerda el valor inmenso de dar la batalla cultural. Tras el derrocamiento del comunista Allende, Chile entró en un período de estabilidad y crecimiento que se extendió por más de 40 años y, gracias a ello, Chile fue sin lugar a dudas la envidia en términos económicos de toda la región".
Si bien no mencionó explícitamente al dictador Augusto Pinochet, quedó bastante clara la alusión, ya que fue quien derrocó a Allende y encabezó un gobierno de facto durante 17 años, hasta 1990.
Rápidamente, desde la dirigencia opositora chilena salieron a repudiar las palabras de Javier Milei y reclamaron que Kast condene estos dichos, cosa que -al menos hasta el momento de publicar esta nota- no ha ocurrido.
Según publicó el medio local El Mercurio Online, desde el Partido Socialista de Chile publicaron un comunicado expresando su "más enérgico rechazo a las declaraciones del presidente de Argentina, Javier Milei, quien, encontrándose en territorio nacional, se permitió insultar al presidente Salvador Allende, celebrar su derrocamiento y agraviar la memoria de miles de chilenas y chilenos que fueron víctimas de la dictadura".
Agregan que "no se trata simplemente de una expresión destemplada ni de una diferencia ideológica. Resulta inaceptable que un mandatario extranjero venga a Chile a reivindicar un golpe de Estado contra un presidente elegido democráticamente y a utilizar epítetos y groserías para referirse a quienes piensan distinto".
"Sobran las razones para que el Gobierno de Chile, que representa a todos los chilenos y chilenas, tome la iniciativa y exprese formalmente su rechazo frente a estas declaraciones.
La dignidad nacional, la soberanía y nuestra historia democrática deben ser defendidas con independencia del signo político del gobierno de turno", remataron.
Desde el mismo partido, Maya Fernández, ex ministra del Gobierno de Gabriel Boric, y nieta de Allende, reprochó que "las declaraciones de Javier Milei en Chile son en extremo graves. En primer lugar, porque elogia el derrocamiento de un presidente elegido democráticamente. Esa lectura normaliza la ruptura institucional y el golpe de Estado, una idea que ningún país que valore su democracia debería tolerar, y menos aún celebrar destempladamente".
"Estas palabras evidencian una preocupante indolencia hacia las víctimas y sus familias, una falta de respeto por la memoria democrática de Chile y, en el fondo, una profunda falta de humanidad", añadió.
Por su parte, el senador socialista Juan Luis Castro también criticó a Javier Milei: "Es una falta de respeto a nuestra historia democrática y también a millones de chilenos. De un presidente extranjero esperamos respeto por Chile, no provocaciones ni descalificaciones".
Misma postura que tuvo el PC. El diputado Luis Cuello criticó que "las declaraciones del presidente argentino Milei, que viene a Chile a insultar, que viene a descalificar, que viene a propagar un discurso de odio, y todo bajo el gentil auspicio del presidente Kast, que se presta para participar en una cumbre de extrema derecha. Creo que no hay que naturalizar ni tampoco dejar de enviar alertas. Yo creo que todos los fenómenos que han sido peligrosos para la humanidad han partido primero con el lenguaje, como el lenguaje de odio del presidente Milei. El lenguaje, la calumnia, la mentira. En el siglo pasado también partió el fenómeno del nazismo y del fascismo mediante esa vía".



