Un relevamiento de más de 140 países muestra que la edad
mediana de los líderes mundiales ronda los 64 años, mientras que Europa y
América del Sur tienen dirigentes más jóvenes. África concentra a los
mandatarios de mayor edad y las mayores diferencias con sus poblaciones
Paul Biya, de 93 años, gobierna Camerún, un país cuya
población tiene una edad mediana de apenas 18 años. La diferencia de 75 años
entre el presidente y el ciudadano que ocupa el centro de la distribución
etaria de su país representa uno de los contrastes más extremos de la política
mundial. Sin embargo, su caso no es una excepción aislada: tres de cada cuatro
personas viven en países dirigidos por alguien mayor de 65 años y dos de cada
tres están bajo el mando de líderes que superan los 70.
La edad de quienes ejercen el poder ejecutivo contrasta así
con la de las sociedades que gobiernan. Un análisis elaborado por la
investigadora Hannah Ritchie, a partir de datos de más de 140 países, muestra
que la edad mediana de los líderes mundiales ronda los 64 años. El estudio
incluye presidentes, primeros ministros y monarcas, según quién ejerza el
principal poder ejecutivo de cada Estado.
Paul Biya, de 93 años, es el presidente de Camerún y uno de
los mandatarios más longevos del mundo. Está en el poder desde 1982, cuando
tenía 49 años, y gobierna un país cuya población tiene una edad mediana de
apenas 18 años.
La distribución, sin embargo, varía considerablemente según
la región. África tiene a los dirigentes de mayor edad, con una mediana cercana
a los 70 años. Asia y América del Norte se ubican en torno a la mitad de los
60, mientras que Europa y América del Sur presentan liderazgos más jóvenes, con
edades medianas en torno a los 50 años.
Los mayores de 80 y los líderes más jóvenes del
G20
El contraste también aparece entre las principales
economías del mundo. De los 19 países del G20 considerados en el relevamiento,
dos tienen dirigentes mayores de 80 años: Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil,
de 80 años, y Donald Trump, de Estados Unidos, también de 80.
Otros siete líderes superan los 70 años. En el extremo
opuesto, solo tres tienen menos de 50: la primera ministra italiana, Giorgia
Meloni, de 49 años; el presidente francés, Emmanuel Macron, de 48, y el
príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, de 41, considerado en el estudio
como la figura que ejerce el principal poder ejecutivo de Arabia Saudita. Si se
toma al rey Salman, de 90 años, como referencia, la cantidad de dirigentes
menores de 50 años se reduce a dos.
La edad no es el único factor que distingue a los líderes.
El tiempo que llevan en el poder también muestra diferencias significativas
entre los sistemas políticos. Vladimir Putin, de 74 años, acumula 27 años en el
Gobierno ruso, incluidos sus períodos como primer ministro, mientras que el
presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan, de 72 años, suma 24 años, también al
contabilizar su etapa como jefe de Gobierno.
Ambos casos ilustran una característica de los liderazgos
prolongados: la permanencia en el poder puede extenderse durante décadas, más
allá de los ciclos políticos habituales de las democracias.
África, entre los mandatarios más longevos y las
poblaciones más jóvenes
El continente africano concentra algunos de los contrastes
más pronunciados entre la edad de sus dirigentes y la de sus habitantes. Paul
Biya llegó a la presidencia de Camerún cuando tenía cerca de 50 años y continúa
en el cargo a los 93. Otros mandatarios africanos también superan los 80 años,
después de haber comenzado sus gobiernos cuando tenían poco más de 30.
El estudio identifica, además, una relación entre la edad
de los dirigentes y la naturaleza de los regímenes políticos. De los 41 países
africanos incluidos en la base de datos, 31 están clasificados como
autocracias. Ocho de los diez líderes de mayor edad del continente gobiernan
países incluidos en esa categoría.




