La Pobreza estructural: Afecta a un núcleo duro de entre el 26% y 27% de la población, caracterizado por la falta de servicios básicos como agua potable, cloacas y un hábitat adecuado.
Pobreza por ingresos: Determinada por el costo de las canastas básicas. En Tucumán, una familia tipo necesita entre $600.000 y $650.000 para no caer en la indigencia (canasta básica alimentaria), y al menos $1.130.000 para no ser considerada pobre (canasta básica total).
Al sumar ambos factores, se admite que la pobreza en la provincia ronda el 50%. El gobierno provincial trabaja con un universo de 130.000 hogares (entre 600.000 y 650.000 personas), lo que representa aproximadamente el 30% de la población en valores absolutos bajo asistencia directa.
Impacto de las políticas nacionales y recesión
Massó critica las medidas del gobierno nacional de Javier Milei, señalando que el ajuste, la eliminación de la obra pública y la recesión golpean el consumo y el empleo informal (las "changas"), las cuales han caído cerca de un 70% en los últimos 18 meses.
Asimismo, advierte sobre el impacto del fin del programa nacional "Vuelve al Trabajo", que significará una pérdida de $4.300 millones para la provincia y privará a los beneficiarios de un ingreso mensual de $78.000. Ante esto, Tucumán implementa una estrategia de seguridad alimentaria para sostener la nutrición infantil y mantener la paz social.




