Y seguir llorando…
La muerte del Indio Solari nos recuerda que, a pesar de todos los intentos por modificarnos, seguimos siendo humanos. Seguiremos llorándolo, escuchándolo, encontrando cada vez más cosas bellas en las letras de sus canciones, recordando tantas anécdotas de vida y tantas felicidades compartidas.
¿Cómo fue que su magia nos asombró a todos? ¿Cómo fue que el solo nombrarlo o verlo ya nos lleva al mundo que siempre soñamos? Poco importa descifrar el misterio. Ahí está, en el ADN de los ricoteros, en el sentir de varias generaciones, en el corazón de los que nos identificamos con aquellos que se animan a patear el tablero.
Lloremos, que mucha falta nos hace, pero lloremos agradeciendo lo que fue y lo que es. Lloremos para que desde el cielo nos haga un guiño que lo ayude a seguir cantando.
Un abrazo para siempre Indio querido.
Por Juan Serra




