La justicia
de Santa Fe dispuso la quiebra de Sancor, la emblemática cooperativa láctea que
atravesó una crisis durante los últimos 20 años de la que no pudo salir.
Así, la
declaración en quiebra de Sancor Cooperativas Unidas Limitada pone fin a una
trayectoria de casi un siglo para la empresa láctea, que hace una semana había
solicitado ese procedimiento ante deudas por más de US$120 millones y ocho
meses de sueldos atrasados a sus empleados.
La Justicia de
Rafaela declaró expresamente la inaplicabilidad del procedimiento de salvataje,
según el artículo 48 de la Ley de Concursos y Quiebras (24.522).
El fallo
establece que la sindicatura, integrada por los contadores Ignacio Martín
Pacheco Huber y Juan Luis Tomat, continuará actuando en el proceso, con la
obligación de cumplir de manera ágil y bajo apercibimiento de remoción en caso
de incumplimientos.
Se dispuso
que seguirán operando los establecimientos que mantengan actividad productiva,
especialmente los que tengan contratos en curso.
En los demás
casos, se ordenó preservar y conservar los activos para evitar un mayor
deterioro.
La
definición concreta de qué plantas continuarán operativas deberá ser informada
en un plazo de cinco días por la sindicatura y la coadministración, con un
análisis técnico de cada unidad productiva.
El fallo
estableció que la continuidad será transitoria, hasta que se concrete la venta
de los activos, momento en el cual cesarán automáticamente las actividades y
contratos, salvo que el comprador decida asumirlos.
También se
aclaró que los sueldos y retribuciones generados durante esta etapa serán
considerados gastos del concurso, con prioridad de pago según lo establece la
ley.
El
expediente Sancor, que se tramita en el Juzgado de Primera Instancia de
Distrito 5 en lo Civil y Comercial de la Cuarta Nominación, recoge los
indicadores de un deterioro profundo: cesación de pagos, insolvencia
generalizada y una estructura que ya no logra sostenerse.
Pero los
números, aunque elocuentes, no alcanzan para explicar el cuadro completo.
Detrás de las cifras hay una empresa que dejó de pagar sueldos hace ocho meses,
que adeuda aguinaldos y que, según denuncias sindicales, incluso habría
incurrido en irregularidades en la liquidación de haberes.
La
intervención judicial dispuesta meses atrás ya había marcado la gravedad del
cuadro. El juez Marcelo Germán Gelcich había señalado problemas estructurales:
falta de información contable clara, incumplimientos reiterados y una crisis
laboral que escalaba sin freno.
El pedido de quiebra que la propia Sancor hizo hace seis días apareció como la formalización de un estado de hecho que como una sorpresa.




