El aparente recorrido anual del Sol por los cielos atraviesa una decimotercera constelación: Ofiuco, versión latina de Asclepio, el dios griego de la medicina.
Afirmó que la eclíptica siempre había atravesado esa constelación, y que, no sólo cambian las fechas con los siglos.
¿Cómo afectaba eso al horóscopo de las personas nacidas entre el 22 de noviembre y el 21 de diciembre, es decir, de signo Sagitario? Los astrólogos ahora tenían que integrar esta constelación como signo del zodíaco.
Para entender esto, explicó que una constelación es una agrupación "aparente" de estrellas: aunque parecen hallarse en el mismo plano, en realidad se encuentran a diferentes distancias sin que necesariamente exista relación entre ellas.
El zodíaco astronómico es un cinturón imaginario que se distribuye en el ecuador celeste y sobre el que se sitúan las 12 antiguas constelaciones, de distintos tamaños, designadas con los nombres de las figuras que sus contornos evocaban a los antiguos: el Carnero, el Toro, los Gemelos, el Cangrejo, el León, la Virgen, la Balanza, el Escorpión, Sagitario o el Arquero, Capricornio, Acuario o el Aguador y los Peces. Ofiuco, que ya Ptolomeo incluyó entre las 48 constelaciones de su Almagesto, probablemente no se tuvo en cuenta porque, además de no gustarles el número 13, dividir la banda zodiacal de 360° entre 13 constelaciones no daría un número exacto y sí entre 12, uniendo Escorpión y Ofiuco.
El zodíaco astrológico, por su parte, está dividido en 12 porciones iguales de 30 grados, a cada una de las cuales le corresponde un signo: Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis algunos presentan pequeñas variaciones en el nombre con respecto a las constelaciones astronómicas.
Fue el astrónomo griego Hiparco de Nicea quien en el siglo II a. C. dedujo que la Esfera Celeste tenía un movimiento retrógrado, al que denominó precesión. Debido a la influencia gravitatoria de los demás cuerpos del sistema solar y a la esfericidad de nuestro planeta, la Tierra se comporta como una peonza de forma que las posiciones relativas de las estrellas respecto al ecuador y a los polos varían a lo largo de un ciclo de unos 26.000 años en que la Tierra da una vuelta completa alrededor del eje de la eclíptica.
Sin embargo, la reivindicación de Ofiuco como constelación zodiacal entre Escorpio y Sagitario no se debe a la precesión, que solo afecta a las fechas, sino al trazado del mapa celeste clásico y, sobre todo, tras la división arbitraria del cielo en constelaciones por parte de la IAU. Su nombre deriva del griego y significa "el que sostiene a la serpiente". De hecho, esta constelación se representa con la figura de Asclepio, quien agarra con las manos una serpiente, con la cabeza hacia el oeste y la cola hacia el este.
Ofiuco continúa la leyenda de Orión y el escorpión. Cuenta el mito griego que la diosa cazadora Ártemis quiso vengarse del también cazador Orión y le mandó a un escorpión, que lo persiguió, lo picó en el talón y lo mató con su veneno. Los dioses trasladaron al cielo tanto a Orión como al Escorpión, aunque alejados para que no pudieran volver a encontrarse. Conforme el Escorpión asciende por el horizonte oriental, Orión muere y se pone por el oeste. Pero Asclepio, con los poderes sanatorios que Apolo y Quirón le enseñaron, curó al cazador y aplastó al Escorpión con el pie. Por ello, Orión resurge por el este, mientras que el animal es aplastado por el oeste.
Según el prelado sevillano, la astronomía propiamente se dedica al conocimiento abstracto de la salida, ocaso y movimiento de los astros. En cuanto a la astrología, diferencia entre una "astrología natural", que se encarga de la observación del camino del Sol y de la Luna y de determinadas posiciones de las estrellas, y una "astrología supersticiosa", que predice el futuro a través de las estrellas, asigna una parte del alma y de los miembros del cuerpo según los 12 signos del cielo y ordena el nacimiento y costumbres de los hombres según ellos.




