El consumo
está atravesando un momento difícil. La compra de bienes durables ya no sería
un impulso. Con los salarios reales en caída y la morosidad a tope, ahora la
pregunta es cuándo mejorará el gasto de los hogares.
Este año no habrá boom del consumo, sino de recuperación muy heterogénea y frágil. Este año no habrá boom del consumo, sino de recuperación muy heterogénea y frágil.
Con salarios
reales depreciados y una alta morosidad, el consumo tiene un techo bajo. Esta
semana, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) dio a conocer que la
morosidad en los préstamos personales en diciembre llegó a 9,3%.
Según datos
de la consultora EcoGo, la irregularidad de las carteras de entidades no
bancarias alcanzó 22,8% a fines de 2025, más de cuatro veces la del crédito
total del sistema financiero y 2,4 veces la del crédito para consumo bancario.
Estos datos
muestran la dificultad de las familias argentinas para cubrir sus gastos.
Además, la morosidad encarece el crédito por mayor riesgo, lo que frena el
acceso a préstamos, y por ende al consumo.
Los
alimentos golpean al consumo de los hogares
Los
alimentos presentan una alta tasa de aumento de precios, liderados por la
carne, que tuvo una suba interanual de más del 70% en enero.
Según los
últimos datos del INDEC, la canasta básica alimentaria de enero aumentó 5,8%
mensual, muy por encima del 2,9% de la tasa de inflación general. Una familia
de dos adultos y dos menores necesitó $623.990 para alimentarse.
La titular
de COPAL (Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios), Carla
Martín Bonito explico que:
El consumo
se mantuvo en alza entre enero y noviembre de 2025, con un aumento del 2,9% en
las ventas reales de alimentos y bebidas en supermercados. No obstante, los
niveles de venta todavía se ubican por debajo de los registros históricos. Al
analizar la composición, los alimentos mostraron una mejora acumulada de 4,1%,
mientras que las bebidas cayeron 3%, en ese período. El consumo se mantuvo en
alza entre enero y noviembre de 2025, con un aumento del 2,9% en las ventas
reales de alimentos y bebidas en supermercados. No obstante, los niveles de
venta todavía se ubican por debajo de los registros históricos. Al analizar la
composición, los alimentos mostraron una mejora acumulada de 4,1%, mientras que
las bebidas cayeron 3%, en ese período.
Martín
Bonito agrega que se vio una salida de la lógica de stockeo, motivado
principalmente por una inflación menor en comparación con años anteriores.
Según
CICCRA, el consumo de carne cayó 13% interanual en enero. La baja en las
cabezas disponibles mantiene la presión sobre el precio de la carne para 2026.
Por un lado, hay perspectiva de estabilidad, en el sentido de que no se esperan cambios, eso da cierta previsibilidad. De todas maneras, vemos que todos los sectores buscan promociones, el 2x1 o la segunda unidad al 70%, sin importar el nivel económico. Por un lado, hay perspectiva de estabilidad, en el sentido de que no se esperan cambios, eso da cierta previsibilidad. De todas maneras, vemos que todos los sectores buscan promociones, el 2x1 o la segunda unidad al 70%, sin importar el nivel económico.
La realidad
del consumo hoy
"Hay
pocos datos aun sobre el consumo de este año, pero todo indicaría que se
mantiene la tendencia de fines de 2025, de una merma en la dualidad. El consumo
masivo, muy ligado al salario real y a sectores medios y bajos, está más golpeado.
El salario
real afecta al consumo
El salario
real registra una caída continua desde agosto de 2025, y aun así el consumo no
respondió de manera inmediata. Según un informe de Fundación Encuentro, los
salarios reales cayeron hasta 35% en dos años. Según Nadin Argañaraz, esta baja
llega al 17,4% para empleados públicos, y1,6% para empleados formales del
sector privado.
El consumo
responde lentamente al menor poder adquisitivo. En parte se compensó con el uso
de préstamos y financiación por tarjetas de crédito.
El argentino no quiere ser un hámster. La gente quiere recuperar el placer, desde hacerse las manos en la peluquería, una escapadita o ir a un recital. Hay una necesidad emocional compensatoria. De todas maneras, vemos que hay un consumo muy racional, depende del bolsillo, las posibilidades y promociones.
Díaz Alarcón
detalla que el consumidor argentino "tiene cancha" con acomodar su
bolsillo a los cambios de precios, en comparación con otros mercados:
El trabajo
informal pone un límite al consumo
Aparte de la
caída en los salarios reales, la falta de creación de empleo registrado también
le pone un techo al consumo. Caprarulo explica:
La pérdida
de empleos en el sector registrado, mientras aumentan aquellos en la
informalidad, pone límites a la expansión del consumo, tanto porque son empleos
asociados a ingresos más bajos como también porque tienen acceso al crédito
acotado y con costos elevados.
La pérdida de empleos en el sector registrado,
mientras aumentan aquellos en la informalidad, pone límites a la expansión del
consumo, tanto porque son empleos asociados a ingresos más bajos como también
porque tienen acceso al crédito acotado y con costos elevados.
El consumo
no tiene posibilidades de expansión en el contexto actual. El acceso al crédito
se ve limitado por las altas tasas de interés. La caída del salario real afecta
directamente al bolsillo de los hogares y la alta morosidad muestra las
dificultades de las familias para poder cubrir todas sus necesidades.




