El tiempo siempre pareció
imparable, pero la ciencia y la física cuántica empiezan a desafiar esa idea.
Un equipo de investigadores logró invertir la evolución de un sistema cuántico
en un laboratorio. Con este avance quedará preguntarnos cómo entendemos desde
ahora el tiempo y la irreversibilidad.
La ciencia demuestra
que el tiempo puede retroceder
Desde hace más de un siglo,
los científicos saben que la irreversibilidad del tiempo no es un misterio
menor. La Segunda Ley de la Termodinámica dicta que la entropía siempre
aumenta, pero en sistemas cuánticos hay grietas en esa regla. Experimentos con partículas
individuales y hasta con demonios de Maxwell cuánticos demostraron que la
producción de entropía puede ser negativa, aunque solo de manera local y por
tiempo limitado.
Pero lo que este trabajo,
publicado en Nature, de investigadores rusos y estadounidenses logró es un paso
más: hacerlo funcionar en la práctica usando la computadora cuántica pública de
IBM.
En sistemas cuánticos, la
entropía puede disminuir localmente, rompiendo la regla clásica de la Segunda
Ley de la Termodinámica. Experimentos muestran que invertir el tiempo es casi
imposible en la naturaleza.
"El proceso de
conjugación compleja necesario para invertir el tiempo es exponencialmente
improbable en la naturaleza, pero puede ser ejecutado mediante un algoritmo
cuántico", sostuvieron. En otras palabras, la inversión del tiempo no
ocurre sola, pero puede inducirse de manera controlada.
El experimento se enfocó en
sistemas mínimos: un electrón interactuando con una impureza de dos niveles.
Incluso allí, la evolución temporal generó una complejidad suficiente para que
la inversión espontánea del tiempo sea prácticamente imposible.
Así que, si los sistemas más
simples muestran irreversibilidad, los sistemas más complejos, como moléculas o
galaxias, están todavía más condenados a avanzar hacia adelante.
Cómo se invierte el tiempo en
una computadora cuántica
El equipo armó circuitos
cuánticos de 2 y 3 qubits que simulan la dispersión de partículas y su
interacción con la impureza. La clave está en combinar operaciones unitarias y
conjugación compleja, logrando que la evolución temporal se
"rebobine". Tras más de 8.000 ejecuciones, los resultados confirmaron
que el sistema podía volver al estado inicial, aunque con errores inevitables
por la decoherencia y las limitaciones de las puertas CNOT de IBM.
Esto tiene aplicaciones
concretas: se puede verificar si un cálculo cuántico se realizó correctamente,
algo casi imposible de comprobar en sistemas grandes. "Tener en manos un
algoritmo de inversión temporal es, en principio, un método para testear
programas cuánticos".
Usando circuitos cuánticos de
2 y 3 qubits, los científicos lograron invertir estados iniciales parcialmente.
Esto permite verificar cálculos cuánticos y explorar la irreversibilidad desde
un enfoque práctico y controlado.
Aparte de demostrar que la
manipulación del tiempo es posible en sistemas cuánticos controlados, este
avance también ofrece una herramienta para explorar la irreversibilidad desde
un ángulo nuevo.
La pregunta que queda es: ¿el
tiempo siempre avanza o solo nos parece irreversible porque todavía no tenemos
el control completo sobre la mecánica cuántica? Lo cierto es que este
experimento nos acerca un poco más a entenderlo.




